Vistas de página en total

sábado, 1 de febrero de 2014

Enseñando la Historia para vivir bien (Reflexiones acerca del primer congreso colombiano de estudiantes de historia)


Yo, en la presentación de mi ponencia, acompañado de Lina Vargas compañera de la universidad de Antioquia, y de algunos compañeros de la U. Distrital de Bogotá y de la U. Pedagógica.

En el primer congreso colombiano de estudiantes de historia se encontraron reflexiones muy interesantes acerca de lo que es la enseñanza de esta como elemento que en los aspectos pedagógicos, didácticos y metodológicos puede fortificar la formación de la ciudadanía desde la enseñanza no solo de la historia en las universidades sino también en lo concerniente a las ciencias sociales en los colegios y escuelas del país. en este escrito se muestran algunas de las conclusiones de este proceso llevado a cabo en la ultima semana de septiembre del 2013.


Partí de Medellín con la idea de encontrarme ante un congreso de poca calidad académica y con la idea de presentar una ponencia para fortificar y ayudar a la organización de este evento, llegué a Cartagena el segundo día de la programación y la primera sorpresa que me llevé fue encontrar una dispositivo logístico muy ordenado y con las tareas por realizar muy claras. Cartagena se presentaba entonces como una ciudad que para la ultima semana de septiembre se llenaba de historia y de reflexiones acerca de la enseñanza de esta ciencia, sin importar el mal clima y la lluvia que se veian raras en una ciudad acostumbrada a los destellos infinitos del sol. 
Bahia de Cartagena, mas precisamente Bocagrande.
Un pequeño fragmento de la muralla cerca del baluarte por donde entrabamos a la universidad de Cartagena sede del congreso 



Inmediatamente aterricé me dirigí a las ponencias que se estaban realizando, eran casi las 6 de la tarde y suponía entrar a salones vacíos, con poca asistencia y con algunos asistentes dormidos o por lo menos cabezeando debido al tedio, sien embargo, me encontré con 3 auditorios abarrotados y con debates de fuerte calibre donde alrededor del 70 % de los asistentes estaban atentos a lo que se decía y a lo que no se nombraba. Estos son algunos de los lugares donde se llevaron a cabo algunas de las ponencias y conferencias. 
Una de las sedes de la Universidad de Cartagena.



Auditorio principal de la Universidad de Cartagena.
Tras darme cuenta de en lo que se había convertido este evento empecé a asustarme debido a que la calidad presentada hasta el momento comenzaba a exigirme preparar una mejor ponencia que la que había organizado días atrás. Con la cabeza puesta en la meta me senté a reestudiar lo que pensaba decir y hacia donde quería llevar la conversación donde me proponía explicar como se había legitimado la violencia ejercida por el Estado en 2 casos de insurrección armada en Colombia.  

Al día siguiente me levanté, enfrenté la ponencia y logré darme cuenta que las temáticas tratadas en la mesa a la que pertenecía fueron lo suficientemente buenas y polémicas como para ampliar el debate casi una hora mas sin que nadie pretendiera levantarse de su silla.

Después de esto llego el momento de las conclusiones y sobre esto construí este escrito que les presento a continuación. 

Auditorio de la Biblioteca de la Universidad de Cartagena.
Como todo evento formativo, el acto de educar se convierte en un reto, pues involucra diversidad de sujetos dentro de dinámicas que conforme se avanza en el proceso se tornan más complicadas, esto sucede debido a que a la vez que son transformadas las relaciones colectivas de los actores de la educación, también se transforman los espíritus de los individuos, llegando a generarse cambios tan fuertes que desde el mismo momento de su inicio afectan tanto a educadores como educados. A su vez el proceso se turba más cuando se trata de educar en las ciencias sociales, pues todo individuo posee posturas acerca del mundo que son entregadas por las relaciones familiares, que en la mayoría de ocasiones están ligadas a las opiniones de los adultos, y que terminan siendo cuestionadas por los procesos de formación en política, economía, geografía, cultura etc. que proporciona la escuela o la universidad.

No obstante las dificultades mencionadas anteriormente, la educación en ciencias sociales es la que sin duda proporciona mayores habilidades para la apropiación de valores ciudadanos y políticos que fortifican la identidad ciudadana y social. En términos generales un joven con un proceso formativo en ciencias sociales exitoso se constituye en un sujeto político capacitado para tomar decisiones que beneficien la convivencia ciudadana en su círculo de acción social, ya sea este una comunidad indígena, una rochela, un pueblo, una ciudad o un país.

Es en este punto donde la educación en historia juega un papel importantísimo, ésta aporta capacidades a los estudiantes de comprensión acerca de su pasado, permite comprender el presente y ayuda a hacer planeaciones acerca del futuro. Aunque en ocasiones choca con los recurrentes errores que llevan a considerar la historia como un elemento lejano que nada tiene para aportar, como lo menciona Beatriz Aisenberg en su texto La historia: una reflexión sobre el pasado, un compromiso sobre el futuro:

“el interés creciente que despiertan las explicaciones que la historia ofrece a la sociedad chocan, a menudo, con la indiferencia y el desinterés que muestran, en general, los alumnos por los contenidos históricos que se enseñan en la escuela. Contenidos que suelen referirse principalmente al pasado más lejano, el que menos relación tiene con el presente, con la cotidianidad de los alumnos, con la historia actual.”
Dentro de algunos de los errores que se cometen cotidianamente en la escuela a la hora de educar en historia se encuentran: la utilización de métodos de enseñanza que recurren a la memoria, en este sentido la capacidad de retener fechas, sitios y nombres se ve fortificada pero es dejada de lado la habilidad de comprender procesos, lo que denomina Francisco Cajiao en su libro pedagogía de las ciencias sociales, como educar con actitud histórica pues la historia tiene como objetivo permitirle al joven a entenderse dentro de un mundo dinámico, que está envuelto en un conjunto social que hace parte de un devenir temporal, esto le aporta la actitud analítica posible para entender que los fenómenos son resultados de procesos y que no tienen una naturaleza aislada, en términos generales, todo tiene una explicación en el tiempo y en el espacio.      
En este sentido, el principal objetivo de la enseñanza en historia debe ser formar una actitud histórica, sin embargo, aunque el punto al que se quiere llegar está claro cabe preguntarse ¿cómo es posible llegar a cumplir este punto?, ¿cuáles son las implicaciones de tipo pedagógico, didáctico, metodológico que deben ser aplicadas para que el estudiante estructure su mente como lo deseamos?

Cuando se hace referencia a las implicaciones de tipo pedagógico se está pensando en todo lo concerniente a la formación, de este modo para formar estudiantes que piensen el mundo como procesos en el tiempo y en el espacio debe empezar por generarle un entendimiento mínimo a la situación de cada estudiante como individuo, generarle preguntas simples como ¿de dónde proviene su familia? ¿Cuáles han sido los lugares de vivienda de su familia? ¿Por qué sus padres tienen su profesión? Etc. De este modo podrán enlazarse su pasado con su presente mostrándole como el presente tiene razones en el pasado y como su pasado lo liga a un espacio y un tiempo.
Aunque parece que el aspecto metodológico fue agotado en la propuesta pedagógica, puede ampliarse, visitar archivos, buscar periódicos antiguos y permitirle al estudiante que ensanche su horizonte de dudas al nivel que el desee dejándole trabajar temáticas de su propio interés permite que el alumno realice los trabajos de investigación con gusto, generándole comodidad con una materia que normalmente está relacionada con temas que poco llaman la atención de los jóvenes. Afrontar temas de política, economía, geografía etc. Puede ser mucho más fácil cuando se encuentran casos específicos que llaman la atención de los estudiantes. En este aspecto puede mencionarse lo que sucede actualmente con la historia cultural, la cual ha ganado grandes cantidades de lectores debido a sus amplias temáticas y a su facilidad de lectura debido a la forma narrativa en la que se encuentra estructurada.
Para el aspecto didáctico, es necesario dejar atrás la enseñanza basada en la memoria y facilitar a los estudiantes el acceso a las fuentes históricas, en la educación argentina una de las herramientas utilizadas por los maestros es la continua capacitación de los estudiantes en manejos de archivos, y en las llamadas herramientas TICS, esto ha facilitado que los estudiantes en sus horas libres dediquen tiempo a buscar objetos de investigación de su interés, ya que hay gran cantidad de archivos a nivel mundial que se encuentra digitalizados y que pueden ser visitados desde la computadora familiar, aparte de esto la utilización de mesas redondas, espacios de debate, simposios, etc. Facilita la asimilación de contenidos que en una estructura de clase normal tipo cátedra pueden resultan tediosos. En el último congreso colombiano de historia en Neiva, existieron propuestas muy interesantes en cuanto al uso del teatro como elemento didáctico de la historia mencionando como ventaja el compromiso que genera en el estudiante en el estudio de acontecimientos que de otra manera pueden ser difíciles de relacionar con la realidad actual.

En términos generales, dentro del campo de enseñanza de la historia cada vez hay un mayor acercamiento con los estudiantes, sin embargo, en los aspectos pedagógicos, metodológicos y didácticos quedan miles de cosas por realizar tanto por parte de los maestros como de los alumnos, la tarea clara es ampliar los horizontes de la historia, no dejarla en papeles y manuscritos que para algunos pueden resultar tediosos y aburridos, como lo mencionaba Marc Bloch en su Introducción al oficio del historiador, la historia se encuentra en las piedras, los papeles, los escritorios y todo aquel elemento que resista el paso del tiempo el trabajo del historiador es analizar, criticar y construir las fuentes, es acercar el mundo histórico al mundo cotidiano, labor que todavía no se acaba.  

4 comentarios: